El valor de una PROMESA

NO ES LO QUE PROMETES.png

¿Qué es para ti una promesa? ¿Qué sucede cuándo le haces a alguien una promesa? ¿Y cuándo esa promesa es para ti y no la cumples?

No es habitual que usemos la palabra “prometo” cuando queremos decir que vamos a hacer algo. Esto podría interpretarse como un simple modismo o costumbre pero la elección de nuestro lenguaje, como bien sostiene el Coaching Ontológico, es determinante en nuestra comunicación, el logro de relaciones sanas y la efectividad de nuestras acciones.

En  ocasiones una promesa tiene tanto peso y significado para nosotros los seres humanos, que nos volcamos en ello, podemos llegar a verlo  como una obligación. Dándole la importancia a las promesas como individuos personales y sociales, es básico que nos detengamos y examinemos lo competentes que somos para llevarlas a cabo.

Una promesa es un acto lingüístico por el cual quien promete se “compromete”  a realizar un pedido, esto se refiere a “ponernos de acuerdo”, pensemos en la emoción que nos provoca cuando sentimos que siempre estamos dando y no recibimos en la misma medida o cuando hacemos ofrecimientos  y sentimos que los demás se están “ aprovechando”.

La acción de prometer tiene dos partes: Una cuando hacemos la promesa y otra implica el cumplimiento. Esta última es la que ofrece el mayor reto para ti y tu compromiso contigo.

¿Qué crees que sucede cuando no cumples tus promesas? 

Estamos hablando de honestidad, de la credibilidad que despiertas en los demás…y por supuesto en ti mismo.

 ¿Podrías relacionar tu falta de confianza y credibilidad en ti con esto de no cumplir lo que prometes?

Culturalmente la realización de las peticiones nos resulta muy complicada.  Continuamente esperamos que las personas que nos rodean tengan una bola mágica, o predigan el futuro adivinando lo que queremos que suceda en una situación “x”, sin ser claros y precisos, asumiendo que los demás tienen como obligación entender que sucede o que quieres, y esto desencadena una serie de emociones  llevándonos a tener una mala comunicación, obstaculizando nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos.

¿Y qué te pasa cuando sientes  que llegaste a un acuerdo con alguien más?

¿Das por hecho lo que el otro va a hacer porque te lo prometió?

Desde la perspectiva del coaching hablamos de cómo podemos realizar peticiones y ofertas de una forma fructífera donde las relaciones no se resientan y donde las partes queden satisfechas tanto con las peticiones como con las ofertas que se realicen.

¿Cómo haremos para realizar de una forma óptima peticiones y ofertas?

Antes de realizarlas deberemos de tener en cuenta:

1.      Crea un contexto adecuado, donde las dos partes se sientan cómodas.

Partir de una emoción de queja no nos lleva a sacar las mejores argumentaciones. Por otro lado a tu contra parte le hará estar a la defensiva, con lo que nuestra petición no será tomada de la manera adecuada por muy sensata o razonable que ésta sea.

1.      Acordar el momento con la contra parte, haciéndole saber la importancia y el tiempo estimado necesario. Si no hay tiempo establecido, tampoco lo habrá para poder hacer un“reclamo”.

2.     Buscar el lugar apropiado. Ya estemos hablando de un entorno laboral o personal, un pasillo o la puerta no es un lugar para tratar estos temas

En el momento de realizar la petición:

1. Sé claro y específico
2. Especifica qué necesitas, cuándo y cómo lo necesitas.
3. Pide que repita los detalles necesarios e importantes de tu petición u ofrecimiento para confirmar  que estás siendo claro.

Cuando hacemos una promesa tiene que ir acompañada de honestidad y compromiso. 

Hago énfasis en ser  CLARO y PRECISO, y sin duda estar preparado para recibir la respuesta, ya sea sí o no, o incluso puede darse una negociación que deberemos de reconsiderar.

Te invito a que empieces a crear relaciones con comunicación efectiva.

 

Saza RamirezComentario