Expectativa VS Esperanza
Hace unos cuantos días le contaba a una amiga sobre un amigo "nuevo" del cual yo había llenado de expectativas, me había hecho historias que iba a ser el más chistoso, el más comprometido, el más todo, se iba a convertir en mi nuevo mejor amigo y al darme cuenta que no "cumplió" con MIS expectativas, se generaron en mi muchas emociones: tristeza, desilusión, decepción. Al "aterrizarlo" me di cuenta que él no era el"culpable" de esas emociones, solamente eran historias que yo había hecho de esa relación nueva de graaaaaandes amigos, cuando tal vez sin darme cuenta no estábamos en la misma sintonía.
El problema con las expectativas, aparece cuando éstas no se cumplen o los resultados obtenidos no las satisfacen. Al no cumplirse, las personas nos frustramos y ese sentimiento nos lleva a una especie de "tortura mental" preguntándonos ¿ por qué no fue maravilloso, espectacular? tal cual como la historia fabulosa que nos contamos y lo más dañino tal vez, la historia que nos creemos.
Dado que las expectativas no son formuladas en conjunto con alguien más, no existe una alternativa, estas son solo nuestras, nos perteneces y corresponde, por eso mismo tenemos que ser responsables de esos sentimientos y emociones que nos genera y modificarlo.
Una expectativa, suena a una suposición centrada en el futuro, comúnmente queremos que sea como a nosotros nos gustaría que sucedieran un evento, o como actuaríamos frente a algo en particular.
Cómo podernos ver, las expectativas nos llevan a sufrir “gratuitamente”. Ahora, ¿Cómo encontramos una salida a las trampas de las expectativas? Con Esperanza.
La Esperanza nos lleva a coordinar acciones con otros y por medio de conversaciones, podemos determinar qué esperar realmente, por medio de pedidos y ofertas vamos generando promesas, y acuerdos.
¿Cuántas peleas matrimoniales se podrían evitar, cuántos males entendidos laborales ahorrarse, cuántas quejas de clientes disminuirían, entre otras muchas situaciones, si las personas tomaran consciencia de esta distinción?
Vivimos realizando constantes interpretaciones de las cosas. Interpretaciones que nos llevan a crear“nuestra” realidad que confrontamos con “nuestras” expectativas. Sin embargo, “nuestra” realidad no es la realidad. Nuestras expectativas, son solo eso, nuestras.
Usemos la comunicación para que la diferencia entre expectativas y esperanza sea la mínima posible. Dejemos de basarnos en interpretaciones.
La mejor herramienta para conseguir ese "ajuste" entre la expectativa y la esperanza, es la PREGUNTA.
¿ Qué te impide preguntar, qué te impide ser claro en tus pedidos y promesas?
Te invito a qué seas específico en tus pedidos, punto y coma de lo que gustaría que suceda en tal situación.
No lo creas obvio, mi obvio no es igual a tu obvio.