¿Hasta dónde aprendes tu canción? (el Arte de Aprender a Equivocarse)
La semana pasada leí este artículo de Leo Babauta en Zen Habits y me gustó mucho la comparación que utiliza en nuestro proceso de incorporar hábitos a nuestra vida. Creo que además se puede utilizar para cualquier proceso como querer realizar un proyecto, aprender una habilidad nueva, cambiar algo en nosotros o en nuestras vidas.
Es muy sencillo. Primero nos explica cuál es el proceso que normalmente seguimos para aprender la letra de una canción. Se dividiría en los siguientes 6 pasos:
1. Escuchar la canción. Quizás leyendo la letra al mismo tiempo.
2. La segunda vez intentas cantarla mientras la escuchas por segunda vez pero te equivocas muchas veces. Pero al equivocarte, al escuchar la original, ves en qué partes no lo estás haciendo bien.
3. Repites el segundo paso un montón de veces, corrigiendo muchas veces y aprendiendo cada vez más.
4. Intentas cantarla sin la canción pero te das cuenta de que aun cometes algunos errores.
5. Escuchas la canción de nuevo, solucionando esos nuevos errores.
6. Repites los pasos 4 y 5 hasta que puedes cantar la canción perfectamente por ti mismo.
Dependiendo de la persona, unos irán más rápido que otros, pero que el proceso siempre es el mismo. Y que hay personas que no repetirán pasos las veces suficientes y por lo tanto no llegarán a dominar del todo la canción. Pero el proceso seguirá siendo el mismo.
A continuación se describe el proceso por el cual solemos incorporar hábitos:
1. Creamos un plan para el hábito.
2. Lo intentamos.
3. Fallamos en algún momento del camino.
4. Nos sentimos mal al respecto, sentimos que no somos disciplinados. Abandonamos.
Al compararlo con el proceso de aprender una canción, nos damos cuenta de que abandonamos en el paso 2. Otros se quedan en los pasos 3 y 4. Y unos poquitos siguen hasta llegar al paso 6.
Fíjate. Si te das cuenta (y te recuerdo que esto es aplicable a mucho más que a cambios) lo que nos impide seguir con el proceso natural de aprender, cambiar, incorporar y quitar cosas de nuestras vidas es ni más ni menos que nuestra intolerancia al error. Nuestra incapacidad para aceptar nuestras equivocaciones.
Y ya no sólo me refiero a cometer un error y reconocerlo. Sino a:
- Cometer un error y estar dispuestos a aprender de él y seguir adelante. Aceptando que los errores son sólo parte del camino.
- Cometer un error y estar preparados a cometer más.
- Estar dispuestos a dar pasos que nos ponen en “zona de peligro”de cometer errores.
El error no es malo. El error es vida. El error es la herramienta que más manejan los que más lejos llegan.
Pero tenemos miedo a equivocarnos. Yo no me libro. ¿Tú te libras?
La única manera de acostumbrarnos a ellos es cometerlos. No buscarlos (aunque hay quien los busca a propósito como entrenamiento), pero sí acometer decisiones y acciones que nos pueden llevar a ellos. Y cuando aparecen, mirarlos de frente y decirles: “Gracias”. Gracias a ti por enseñarme. Gracias a mí por ser valiente, por vivir.
No sé qué es lo que hizo en un primer lugar que tuviéramos miedo a equivocarnos. Supongo que una sociedad muy represiva que ha estrechado mucho los senderos de lo correcto o lo incorrecto. En cualquier caso, eso no es lo importante, sino ponerse las gafas de bucear y lanzarse a la piscina. Y aceptar que la vida no es el éxito o fracaso de una pequeña acción, sino un camino de largo recorrido con infinitas acciones, éxitos y fracasos.
¿Estás dispuesto a cometer errores? ¿Estás dispuesto a llegar al paso 6? ¿Estás dispuesto a cantar tu canción?
Vía: Gonzalo Fuentes